Prorratear las pagas para evitar dificultades

Debido a la dificultad que se le presenta a muchas empresas a la hora de hacer frente al desembolso de la paga extra en julio y diciembre. Estas optan por prorratear las pagas en los doce meses, sin embargo esta opción no es recomendable en muchas ocasiones debido al coste financiero que supone.

Para poder realizar el pago de la extra de forma prorrateada debe reunirse una serie de requisitos:

  • Primero verifique que el convenio colectivo le permite hacerlo, es decir, que no prohíbe el prorrateo. Aunque llegue a acuerdo con los trabajadores, si el convenio lo prohíbe la empresa no queda liberada del deber de abonar nuevamente las pagas en el momento fijado en el convenio, los trabajadores que estén cobrando las pagas prorrateadas podrán exigir otra vez en junio y en diciembre, por lo que la empresa estaría pagándolas dos veces.
  • Comunicar a los trabajadores el cambio de forma de pago, aunque no deberá seguir ningún procedimiento especial, al no tratarse de una modificación sustancial de las condiciones de trabajo.

La cuestión es ¿le conviene a la empresa realmente esta alternativa? Pues bien, tiene sus ventajas e inconvenientes esta modalidad: inicialmente no es conveniente, pues el prorrateo supone un coste financiero para la empresa (influyen factores como el tiempo, el coste de oportunidad…) No es lo mismo empezar a pagar una determinada cantidad ahora, que no desembolsar nada ahora y hacer los pagos en el mes seis y en el doce. Al mismo tiempo, muchas empresas tienen pólizas de crédito abiertas suponiendo unos intereses y comisiones a  soportar, obligando a calcular y comprar cuál es el coste actual de los futuros desembolsos, según la fecha en que haga cada uno de ellos. Sin embargo, también tiene su parte positiva, pues facilita el control de tesorería siendo más lineal.  Por otro lado, los trabajadores con bajos sueldos saldrán ganando, ya que estos cobrarán de forma anticipada y supondrá un aumento de su líquido mensual.